Battle Royale

Brutal como la vida misma.

La primera vez que tuve conocimiento del universo de “Battle Royale” fue al ver la película dirigida por Kinji Fukasaku en el año 2000, a su vez basada en la novela de idéntico nombre. Como todos los aficionados a la lucha libre sabrán, el mismo término que dio nombre al film y al libro se utiliza para determinar cuando en un cuadrilátero todos los luchadores tienen que pelear entre sí hasta que sólo quede uno en pie. Teniendo esto en cuenta, es fácil entender el por qué la obra de ficción recibió éste título.

Aunque hoy trataremos principalmente de su adaptación al manga (obra que descubrí en último lugar, pero que más me ha impresionado), en las tres versiones de “Battle Royale” (tanto en la de pantalla grande como en las dos de papel) el argumento viene a ser, poco mas o menos, el mismo. Y se podría resumir de la siguiente manera: en un futuro cercano (o más bien un presente alternativo), el dictatorial gobierno japonés decide poner en práctica un terrible juego, cuyos participantes son un grupo de estudiantes elegidos al azar. Así, mediante engaños, un grupo de un colegio cualquiera es llevado a una isla propiedad del ejército para allí formar parte de una cruel práctica: acabar unos con otros. Sin tener prácticamente ninguna regla, los jóvenes alumnos reciben un arma cada uno, y son soltados por la isla sin más opción que asesinarse entre ellos, puesto que sólo uno puede sobrevivir. En el caso de que pasados tres días no se cumpla esta orden, todos serán eliminados igualmente, mediante la detonación de unos collares explosivos, los cuales previamente les han sido instalados en sus cuellos.

Uno de los principales atractivos de “Battle Royale” (posiblemente el mayor de ellos) lo encontramos en el realismo con el cual se recrea la obra. ¿Cómo reaccionaríamos cada uno de nosotros ante semejante situación extrema? Como bien se ve en la película, la novela y, en este caso, el manga, dependiendo del carácter de cada uno de los cuarenta y dos protagonistas del macabro juego, cada cual responde de una manera completamente diferente. Y ese es sin duda uno de los mayores intereses del comic que tratamos, a diferencia del film (que se tiene que acoplar a una duración determinada, así como a un presupuesto establecido), en el manga, el cual consta de quince volúmenes, las relaciones humanas entre los maltrechos estudiantes, sus miedos, obsesiones, recuerdos y traumas se exponen de una manera mucho más detallada, ganando así muchos enteros.

Bien es cierto que, por otro lado, el dibujante de la obra, Masayuki Taguchi, realiza un trabajo increíblemente laborioso, pero también grotescamente explicito, repleto de un alto contenido sexual, que no hace dicha colección, ni muchísimo menos, recomendable para un público joven o especialmente sensible. No obstante, la obra es altamente gore, sangrienta y, sin lugar a dudas, realista. Sin disimulos. Como decimos, el apartado visual de la colección recae sobre Masayuki Taguchi (quien después también destacara con la violenta serie “Baron Gong Battle”). En cuanto al guión, es obra del mismísimo Koushun Takami, escritor de la novela original publicada en 1999. A raíz del resultado final, no cabe ninguna duda de la buena sintonía entre ambos profesionales.

En nuestro país, “Battle Royale” fue editada por la compañía Ivrea, en una cuidada edición muy similar a la original nipona. Así, al final de cada tomo encontramos comentarios acerca de la obra original, la película, anécdotas, entrevistas y demás interesante material extra sobre este particular universo.

En resumidas cuentas, nos hayamos ante una serie imprescindible para el público adulto, que llega a conmover, impactar, entristecer o esperanzar en diferentes momentos, pero que siempre saca a relucir la parte más primaria, básica y necesaria que existe dentro de cada uno de nosotros. Por supuesto, tampoco estaría de más complementar la lectura del manga con el film protagonizado por el famoso actor japonés Takeshi Kitano.

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